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sábado, 20 de agosto de 2011

El holandés que estafó a los nazis.

En 1945, a punto de acabar la Segunda Guerra Mundial, los americanos encontraron en una mina de sal de Austria un fabuloso botín de guerra de los nazis. Oro, plata, joyas y obras de arte de incalculable valor, de lo que los nazis saqueaban en los países que invadieron. Entre ese tesoro, encontraron una cuadro del pintor  holandés del siglo XVII Johannes Vermeer, famoso por su cuadro "la joven de la perla" (conocido también como la "mona lisa del norte". El cuadro se llamaba "La mujer adúltera" (Lo pueden ver junto a este texto) y no estaba catalogado en la lista de sus obras. Lo examinaron varios expertos y concluyeron que estaban ante un valiosísismo hallazgo. Un Vermeer auténtico y hasta ese momento desconocido.
Investigando, encontraron que el cuadro no había sido obtenido en un saqueo, sino que había sido comprado nada menos que por Hermann Goering, lugarteniente de Hitler, por la cantidad de 850,000 dólares., y el vendedor había sido un desconocido pintor holandés llamado Han Van Meegeren. Enseguida fue detenido, y acusado de ser cómplice de los nazis y de traición a la patria, por traficar con obras del patrimonio cultural holandés. Acusaciones que merecían por lo menos la horca.

Al principio trató de justificarse, cayendo en muchas contradicciones, por lo que al final tuvo que decir la verdad. Que él había pintado ese cuadro. Que ya había pintado 6 obras y las había hecho pasar por originales de Vermeer para venderlas por grandes sumas de dinero.
Nadie le creyó. Los expertos aseguraban que se trataba de un cuadro auténtico, que había pasado todos sus análisis. Era imposible que fuera una falsificación.

A punto de ser declarado culpable y llevado a la horca, el pintor pidió que le permitieran comprobarlo allí mismo, pintando un cuadro ante la corte, y se aceptó su petición.
Entre julio y diciembre de 1945, y ante la mirada atenta del jurado, reporteros y testigos pintó su última falsificación. "El joven Cristo en el templo". Primero buscaba en tiendas de arte cuadros de poco valor pintados en telas del siglo XVII. Después los iba pintando y envejeciendo con técnicas en ingredientes propios que le habían costado 6 años de investigación.  Al terminar el cuadro, los expertos que lo analizaron no podían creer que fuera una falsificación.

Al final del juicio fue condenado sólamente a un año de prisión, pero murió del corazón antes de iniciar su condena, a la edad de 58 años. Durante el juicio se convirtió en una celebridad en su país. Pasó de traidor a la patria a ser héroe nacional por haber engañado a los nazis. En la actualidad sus cuadros y sus falsificaciones se cotizan muy bien. De hecho su viuda hizo una fortuna.

Por cierto. Esto lo encontré en el excelente blog sentadofrentealmundo, donde está el artículo completo por si quieren más detalles y ver más fotos.

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