comerparaperder

miércoles, 10 de junio de 2009

De la intolerancia y sus carteles


Gran parte de los conflictos de este mundo surgen de la intolerancia, esto es, de la discriminación hacia los grupos o personas que piensan, actúan o sencillamente son diferentes de nosotros, sean diferencias étnicas, de preferencia sexual, ideológicas o religiosas. Esto va desde los grandes casos de discriminación en la historia, hasta la discriminación en pequeña escala en la vida diaria.
De todo hay. Confieso que en el caso de tener que soportar a una niña malcriada me da intolerancia a la latosa.
Bueno, pues este cartel me llamó la atención, pues busca crear conciencia haciendo énfasis en ¿Ya pensaste que a lo mejor el diferente eres tú?.
El cartel fue patrocinado por el Ayuntamiento de Gijón y el principado de Asturias (España), y por si mismo es bastante elocuente (aunque no amable).
¿Alguno de ustedes vio la peli "Soy leyenda", con Will Smith? Esa donde un virus ataca el mundo y el héroe se queda sólo en New York, donde los infectados por el virus sólo salen de noche y atacan como una especie de vampiros buscando comida. Bueno, pues en la peli.........

*** Ojo. Si alguien la piensa ver o leer el libro puede dejar de leer en este punto, pues pienso contar los finales, y a mí no me gusta que me cuenten los finales si voy a verla o leer el libro (En ese sentido soy intolerante)***

En la peli resulta que el título de Soy Leyenda se debe a que al final él se sacrifica para que la cura que descubrió llegue a los demás humanos sobrevivientes. Final Hollywoodense.
Pero en el libro, el término Soy Leyenda se debe a que para los vampìros él es un ser maligno que de día los caza y por lo tanto es un peligro para la comunidad vampira y debe ser eliminado por el bien de la sociedad. Es una leyenda entre los vampiros, y posiblemente la cuenten para asustar a los vampiritos que no se quieren ir a dormir cuando sale el sol. Y a fin de cuentas el diferente es él.
¡Zas!

1 comentario:

  1. Casi puedo imaginarme a los vampiritos, todos sentados a la mesa, oyendo atentos los cuentos del chupasangre màs colmilludo de la tribu, historias sobre los malignos seres de sangre caliente, que atacan a la luz del inclemente sol sus indefensos sepulcros.
    Todos sin pestañear y con la mirada inyectada de temor, escuchando las historias de como profanamos su sueño sepulcral, armados de estacas de roble o de fresno, de balas de plata, de signos arcaicos y de cabezas de ajo, como si en algo el olor de este bulbo se comparara con su fètido aliento.
    Creo que caì en la trampa y me estoy poniendo demasiado intolerante con los vampiros, que ha final de cuentas se merecen un sitio en el cartel de Gijòn para no discriminarlos.
    Si les diesemos oportunidad de escoger el lugar, de seguro optarìan por el segundo o penùltimo sitio, siempre al lado de una mujer, que asì los recuerdo en las peliculas de toda la vida y lo digo sin discriminar, simplemente porque siempre se ha visto que andan de viejas o de putas.

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